
Critica Digital en su edición del 17 de mayo publica: Conarpesa, una empresa pesquera estrechamente vinculada con el copresidente Néstor y financista de varias campañas K, será denunciada esta semana como la principal responsable de la depredación de langostinos en el Sur: se tiran tres toneladas diarias por buque, por un valor aproximado de 27 mil dólares, ante la impávida mirada de inspectores oficiales que cobran 10 mil pesos al mes para observar lo menos posible. La Agrupación de Obreros Marítimos Unidos (AGOMU) denunció judicialmente a Conarpesa hace dos años en el Juzgado Federal Nº 1 de Comodoro Rivadavia por inseguridad en los buques, abandono de persona, violación de los derechos humanos, depredación y contaminación ambiental.
Si nos pareció que el ejemplo de cómo este gobierno se ocupaba del medio ambiente, estaba dado por la demora en la reglamentación de la ley de bosques que permitió el desmonte de extensos terrenos selváticos y bosques naturales o por el veto a la ley de protección de los glaciares, que impedía la generación del pasivo ambiental que la mayoría de las empresas mineras provocan en el país, nos equivocamos, nos faltaba ver esta perlita del propio riñón (¿o bolsillo?) del matrimonio K.
La preocupación por el medio ambiente, es un fenómeno que se está produciendo en muchas empresas, dentro de lo que se denomina RSE (Responsabilidad Social Empresaria), salvo que sea imposible conciliar los intereses económicos con los intereses de la comunidad, en ese caso se recurre a funcionarios para hacer parecer que se cumple la ley, cuando en realidad se violan sus principios.
Si bien se debe separar lo público de lo privado, en el caso de funcionarios de primer nivel, la existencia de intereses incompatibles con el desempeño de la función pública obligaría al buen comportamiento privado, caso que no parece ser este que denuncia Lanata. Si una empresa pesquera vinculada al ex primer mandatario, está acusada de violar normas medioambientales en connivencia con funcionarios provinciales, que podemos esperar cuando empresas como la minera Barrick pretenden arrasar con Pascua Lama.
Si nos pareció que el ejemplo de cómo este gobierno se ocupaba del medio ambiente, estaba dado por la demora en la reglamentación de la ley de bosques que permitió el desmonte de extensos terrenos selváticos y bosques naturales o por el veto a la ley de protección de los glaciares, que impedía la generación del pasivo ambiental que la mayoría de las empresas mineras provocan en el país, nos equivocamos, nos faltaba ver esta perlita del propio riñón (¿o bolsillo?) del matrimonio K.
La preocupación por el medio ambiente, es un fenómeno que se está produciendo en muchas empresas, dentro de lo que se denomina RSE (Responsabilidad Social Empresaria), salvo que sea imposible conciliar los intereses económicos con los intereses de la comunidad, en ese caso se recurre a funcionarios para hacer parecer que se cumple la ley, cuando en realidad se violan sus principios.
Si bien se debe separar lo público de lo privado, en el caso de funcionarios de primer nivel, la existencia de intereses incompatibles con el desempeño de la función pública obligaría al buen comportamiento privado, caso que no parece ser este que denuncia Lanata. Si una empresa pesquera vinculada al ex primer mandatario, está acusada de violar normas medioambientales en connivencia con funcionarios provinciales, que podemos esperar cuando empresas como la minera Barrick pretenden arrasar con Pascua Lama.
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